Gastos prioritarios: van todos esos pagos que son básicos para vivir, trabajar y cuidar a tu familia; si no los haces, te metes en broncas en corto (como renta, súper, el transporte para el trabajo o la escuela, agua, luz, gas, teléfono, salud, seguros, colegiaturas y deudas que no puedes dejar pasar).
Gastos no prioritarios: mete todo lo que te hace la vida mejor, pero que podrías bajarle, aguantarte o de plano quitar sin que se te venga el mundo encima (por ejemplo: salir a comer, ropa y tenis nuevos, ir al cine, fiestas o cualquier gasto social).
Ahorro – Futuro: apunta lo que ahorras, inviertes o pagas de más a tus deudas para bajarlas más rápido, o sea, todo lo que ayuda a tu yo del futuro a estar mejor. Los adelantos a las deudas van acá ya que generalmente tienen una tasa de interés mayor que las inversiones y meterles primero a ellas puede ser más benéfico para tu bolsillo.
Ejemplo de referencia si tu ingreso mensual fuera de $20,000:
| Categoría | % | Monto |
|---|---|---|
| Gastos prioritarios | 70% | $14,000 |
| Gastos no prioritarios | 27.5% | $5,500 |
| Ahorro – Futuro | 2.5% | $500 |
Estos campos son opcionales. Si no llenas alguno, se toma como $0 y el cálculo sigue funcionando.
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| Categoría | % | Monto |
|---|---|---|
| Gastos prioritarios | 0% | $0 |
| Gastos no prioritarios | 0% | $0 |
| Ahorro – Futuro | 0% | $0 |
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La libertad financiera se alcanza cuando tus ingresos pasivos superan tus gastos mensuales. Esto significa que puedes vivir sin depender de un trabajo activo.